Mi querida Lola, aunque ya no estás a mi lado, sigo contando contigo para informar a nuestros amigos de todo aquello que les interesa.

En estos días, además de tu marcha, hemos asistido también a la partida de otra amiga Rita.

A Rita la conocimos en el parque, cuando los dos empezamos a ir por allí, recién llegada a casa.

Fue gracias a ti como yo la conocí, porque tú, en tu afán por saludar a todo el mundo corrías a verla, a saludarla, yo iba detrás de ti y fui conociendo a todos los perros del parque. Rita siempre iba acompañada de Noka, también perrita abandonada, las tres compartíais la misma historia de fondo, quizá por eso os entendíais tan bien.

Yo os acompañaba a las tres y paseábamos felices a primera hora de la mañana.

Ahora vosotras os habéis marchado, pero solamente de forma temporal, mientras tanto seguís en mi corazón y aquí estaréis durante toda la vida hasta que volvamos a reencontrarnos.

LUCAS